Hoy tengo mucha mucha nostalgia de mi familia. He estado hablando con mis hermanas Ramira y Cenila por videochat y me ha dado mucha pena poder verlas pero no darle un abrazo. Hace siete meses que no voy porque prefiero mandarles dinero e ir menos allí.
No entiendo, con todo el respeto del mundo, a la gente que pasa de sus padres o que no les valora como debe. No sé a dónde vamos a ir a parar porque veo que en el mundo cada vez hay menos cariño y el amor es fundamental en la vida, tanto para las celebraciones como para los pesares.